Dolor. Rigidez. Estrés. Cansancio. La sensación de que el cuerpo cada vez acompaña menos. Y muchas veces el problema no es falta de esfuerzo: es exceso de exigencia.
Después de años de experiencia y formación en Barcelona, Hamburgo y Gran Canaria, decidí crear un espacio donde el Pilates se trabajara desde la cercanía, la atención personalizada y el bienestar real.
Hoy acompaño a personas que quieren ganar fuerza, movilidad y equilibrio sin sentir que tienen que forzar su cuerpo. Trabajo en grupos ultrarreducidos —solo 3 máquinas y un máximo de 5 personas en suelo— para mirarte a los ojos y adaptar cada ejercicio a ti, no al revés.